Había estado casi toda la tarde con la idea de ir a entrenar, pero nunca pudo ir, ya que se distrajo conversando con varios de sus compañeros, para así averiguar más de ellos, no llevándose buenos resultados, seguían siendo chicos inútiles para ella, dándose por vencida por el día, ya que sabia que no encontraría nada más que simples idiotas. Danielle, luego de haber dejado a su último compañero en la cafetería caminó hacia su habitación, por los extensos pasillos del tercer piso para así entrar, y al darse cuenta que no estaba Dean, le propuso telepáticamente, caso quería entrenar, cosa que el chico no se negó, sonrió para si y propuso a cambiarse de ropa, poniéndose unos pantalones negros y una polera del mismo color, con un escote a su medida…pronunciado, para así esperarlo en el jardín, donde pre calentaba , dándole la espalda a la academia y el frente al lago.
Se tomo su tiempo, tal vez demasiado, para dejar las cosas que estaba haciendo, aunque no fuera nada importante o que necesitase ser terminado en el momento, y luego salió camino hacia el jardín. No le sobrepasaban las ganas de entrenar, tantos años con sus poderes, recorriendo tantos lugares diferentes e intercambiando poderes con demás personas, le había quitado, para esa instancia, las pocas ganas de ponerlos en uso vanamente. Ya que eso era, usar semejante caudal de poder en vano.
Pasó por los pasillos que daban a la puerta trasera de la Academia y llegó directamente al jardín, para evitar el tener que cruzarse con la cantidad de alumnos que salían de sus clases a esa hora. Una vez allí, la vio dada vueltas y eso le robó una media sonrisa; se acercó a la muchacha apoyando ambas manos en los hombros de ella, colocando los pulgares a los costados de su cuello.
- ¿Realmente necesitas entrenar? -preguntó divertido, sin siquiera tener la necesidad de aclarar quien era. El timbre de voz lo delataría de todas formas.
Había estado esperándolo, ya tenía la idea de que él no iba a llegar, así que tenía los brazos a los lados mirando el atardecer y bloqueando el ruido de los alumnos que a esa misma hora salían de sus clases, dio un suspiro para así mirarse las uñas y meditar por un largo rato de eso, hasta que su meditación fue interrumpida por Dean. Al sentir sus manos alrededor de su cuello, liberó tenciones moviendo este mismo y sonriendo, no se giró y mucho menos hizo algún gesto por llevar sus manos hacia las de él, aunque quería pero se limitó a responder.
― Tal vez…-sonrió ladeado aún mirando el atardecer- Propones otra cosa?...quiero ver si sigues siendo el mismo Dean…el invencible –bromeó, sabiendo que ante ella, no podía ganarle.
Rió ante el comentario de ella, sin poder evitarlo, era obvio que lo seguía siendo. Ella también lo era. Aún así no contestó; comenzó a mover sus manos ligeramente en sus hombros, como si fueran masajes, casi por inercia... O tal vez por la misma sensación de no poder soltarla, o no querer hacerlo. Miraba su cuello con atención, mordiendo apenas su labio inferior, y luego acomodó el cabello de ella para un solo lado, continuando con los masajes una vez hecho aquello.
― Me parece algo justo ―se limitó a responder― Pero no creo que deberías testearme contra ti, sabes que no podría usar mis poderes a pleno.
Apoyó su cuerpo contra el de él, la estaba relajando demasiado, al practicar sus masajes...si bien el cuello era el punto débil de la chica y él por inercia siempre hacía lo mismo, terminando que la chica quedara tan relajada al punto de tratarlo con más ternura de lo que hacía a menudo.
Ladeó su cabeza hacia el lado en el que estaba su cabello, para así disfrutar de sus caricias, hasta que recordó que estaba en el jardín, liberando una pequeña y leve risita. Tomó sus manos bajándolas hasta su abdomen, par así abrazarlo a ella.
―¿Si? ¿Justo...? a mi no...Sabes que aunque no utilices tus poderes, a la plenitud...yo si los uso contigo -puso cara de inocente y lo miró hacia arriba para besar su mejilla y alejarse de él sin soltar sus manos.
― Y yo acepto que lo hagas. No es que me engañes o juegues trucos conmigo para dejarme indefenso ―replicó con media sonrisa, entrelazando los dedos de sus propias manos que yacían sobre el abdomen de ella; acercó su rostro hacia el lado contrario de donde Danielle habia recargado su cabeza, y besó levemente su cuello.
― ¿Qué haremos con los hijos de Dianna? ―preguntó aún con los cálidos labios sobre su cuello, pero luego de unos segundos levantó la cabeza para mirar hacia delante.
―Tú aceptas por que me quieres, y te gusta que una niña te derrote –bromeó sonriendo, entrelazó sus dedos y con su pulgar comenzó a hacerle círculos imaginarios mientras él besaba su cuello, cosa que la hizo estremecerse levemente y cerrar los ojos, para liberar un pequeño suspiro que la hizo recordar algunas cosas que no debía, como el color de sus ojos y el cuanto lo quería; Si ya empezaba la relajación que no era buena para ninguna de ellos.
Uhm…tú tenias una idea –murmuró levemente, ahora abriendo los ojos y viendo que el sol se había escondido detrás de los arboles. ― Habías hablado del bebé de Maddison, si más lo recuerdo
Uhm…tú tenias una idea –murmuró levemente, ahora abriendo los ojos y viendo que el sol se había escondido detrás de los arboles. ― Habías hablado del bebé de Maddison, si más lo recuerdo
― Sí, plan que pusiste en duda cuando te quisiste hacer la humana ―dijo con un tono de broma, prácticamente riendo. Sabía que debía apartarse de ella, o terminaría haciendo algo que creía que no sería correspondido y eso, por más hábil y poderoso que fuere, acabaría con su auto respeto y figurativo corazón, o sentimientos que sólo tenía por ella. Aún así, no se movió ni un centímetro, no quería hacerlo. Observó al igual que ella el lugar que se había tornado complemente oscuro y ladeó una sonrisa de lado. ― No vamos a hacerle nada al mocoso, al menos no por ahora. Sólo jugar con los nervios de una madre primeriza y una abuela enojada. ―sugirió con gran tranquilidad en la voz.
Negó riendo levemente, ese día no era uno de los mejores de ella, así que no respondió nada, estaba en lo cierto; En sus labios se mostraba una sonrisa sincera y algo espontanea, al sentir sus caricias. Hecho a volar su imaginación quedándose en silencio por varios minutos; Qué no pasó por esos pensamientos que la hizo reír levemente, cosa que la hizo llevar la mirada hacia él, avergonzada.
― Pensaras que estoy loca, por reírme sola…pero amm respondiendo a tu pregunta, si creo que deberíamos de hacer eso…ya sabes, crearle ilusiones o algo por el estilo. No tengo ideas en este momento –frunció el ceño y su sonrisa se desvaneció levemente mientras lo miraba ladeado.
― Pensaras que estoy loca, por reírme sola…pero amm respondiendo a tu pregunta, si creo que deberíamos de hacer eso…ya sabes, crearle ilusiones o algo por el estilo. No tengo ideas en este momento –frunció el ceño y su sonrisa se desvaneció levemente mientras lo miraba ladeado.
― No lo pienso, sé que lo estás ―respondió con una sonrisa en el rostro, el cual escondió en el lugar que se formaba entre su hombro y su cuello, volviendoselo a besar, ya por inercia, cediendo al deseo inconscientemente. Respirando sobre éste cuando finalmente separó sus labios de su piel, levantó la cabeza a su oido, para poder continuar hablandole en un hilo de voz, similar a un susurro. ― Yo tengo ideas, muchas ideas en éste momento... Pero pocas referentes al plan.
Luego de decir la última palabra volvió a depositar un suave beso en su cuello, no quería que ella volteara porque le sería inminente besarla como es debido en los labios, que tanto anhelaba, así que la tenía así, sujeta de espaldas a él.
― ¡Oye! Yo no soy loca –dijo divertida mirando al frente aún ladeando su cuello para sentir sus besos, dejó escapar un leve suspiro demostrando que aquella acción le gustaba demasiado, apretó levemente sus manos y cerrando los ojos al sentir que se separó, se giró levemente pero no del todo, sólo medio cuerpo para así sentir sus palabras a su oído ― ¿Qué otras ideas?¿como cuales? –murmuró mientras trataba de darse vuelta para así mirarlo, no contenía sus emociones, en realidad no quería, ya que las había estado guardando desde hace mucho, pero algo hacía que no pudiera hacerlo, algo más fuerte que ella…los brazos de él.
Desprendio sus manos al notar que ella ejercía la mínima fuerza para darse vuelta, colocándolas ahora en cada extremo de sus caderas. Bajando la mirada hasta llegar a sus ojos, abrio la boca pero las palabras no salieron. Tantos años junto a ella habían dejado palabras inexistentes para decirse el uno al otro, aún así, cada vez que cruzaba una mirada sincera parecía como si esa fuera la primera vez que la miraba. Medio sonrió, y se acercó hacia sus labios un 90%, rozandolos apenas, al igual que a la punta de su nariz. El ambiante que se había creado gritaba que la besara, pero él ya había hecho su parte, sí ella lo quería lo tendría en un tronar de dedos... Siempre sería así; pero ahora se necesitaba de su definición, ella diría que pasaría en ese momento. A lo que él se quedó en silencio, sin necesidad alguna de responderle, mirándo sus labios.
Sonrió mientras se acercaban lentamente, miró su expresión y asintió con la cabeza como si algo le hubiera dicho solo con la mirada, llevó sus brazos alrededor de su cuello en el momento que comenzó a jugar con su cabello, para así acercarse aún más a él, quedando rozando sus labios y su nariz con la de él, sonreía inconscientemente, pues eso provocaba él en ella. Nuevamente cerró sus ojos y dejó escapar el aire de sus pulmones como resignándose a lo que pasaría luego, si es que lo besara.
Quería que eso no cambiara las cosas, pero siempre pasaría. Hace años que añoraba que esta situación se diese, así que no dudó ni un minuto más, para así juntar sus labios en un beso relativamente tierno, en el cual dejó fluir todos sus sentimientos hacia él.
Quería que eso no cambiara las cosas, pero siempre pasaría. Hace años que añoraba que esta situación se diese, así que no dudó ni un minuto más, para así juntar sus labios en un beso relativamente tierno, en el cual dejó fluir todos sus sentimientos hacia él.
Subió una de sus manos a la espalda de ella, rodeándole la cintura completamente con la otra mientras continuaba aquel beso que desde hacía muchísimo, muchísimo, tiempo deseaba poder darle. No podía evitarlo, ya era algo que debía suceder, no le interesaba lo que pudiera suceder el día siguiente, él no lo iba a arruinar, después de todo tendrían una eternidad juntos. La única traba era completar su misión y salir victoriosos, vivos. Pero eso tampoco le importaba demasiado en ese momento. Se apartó apenas para mirarle a los ojos, solo unos segundos, apegando su cuerpo más hacia él si es que había posibilidad de que quedase algún espacio entre ellos, y continuó besándola nuevamente. El segundo beso, fue más intenso, sin dejar de lado la dulzura que ella provocaba en sus acciones, pero teniéndose en cuenta cierta necesidad de tenerla entre sus brazos, cerca, cada vez más cerca.
Cerrando los ojos al momento de que lo besaba, disfrutaba de la instancia en el que pudiera estar unida a él; pasó sus manos para entrelazarla entre su cabello mientras no despegaba sus labios de los de él, alargando aquel beso, primer beso que se daban en mucho tiempo. En ese momento no le importó nada más que él, dejando de lado su misión y el porque estaban ahí, solo quería hacer las cosas bien, aunque eso la llevara a la destrucción, aunque lo dudaba, por que la inmortalidad estaba de su lado; sonrió ante ese pensamiento, haciendo así que se alejara levemente para tomar aire , mirarlo a sus ojos y apegar su cuerpo al de él, para continuar con el segundo beso que fue más intenso pero sin perder lo tierno y dulce de este, provocaba que la verdadera chica, la tierna y cariñosa aflorara en tal momento. Necesitaba tenerlo más cerca y que no se separara de ella, pero en el lugar en el que estaban no podía brindarles tal conformidad, así que decidió hacerlos aparecer en la habitación, cayendo de pleno en la cama sin apartarse de él, hasta que la respiración le faltó nuevamente, recordando todo lo demás, su misión y por que. ― Debemos de investigar –dijo agitada al momento de que pasaba sus cálidas manos por sus mejillas, sin apartar la mirada de sus ojos, cambiando levemente esa mirada a sus labios.
No le sorprendió el hecho de que aparecieran sobre la cama de ella en tan solo un parpadear, ya nada de esas cosas referente a los poderes podía sorprenderle, mas aún cada mirada y acción, o movimiento así como actitudes, de ella... Todo le parecía nuevo.
Negó apenas cuando ahora fue ella la que se apartó, sonriendole mientras se perdía en la profundidad de sus ojos, de esos ojos que se habían adueñado de él sin siquiera saberlo, hacia ya varios siglos.Apoyó una de sus manos sobre la cama, para ejercer fuerza, mientras la rodeaba con el otro, de ésta manera dar una vuelta y quedar él encima de ella. Soltándole de a poco para lograr apoya los antebrazos sobre el acolchado a un costado, bastante cerca, del cuerpo de Danielle. Todo aquello con el fin de no ejercer ningún peso por encima de la chica. Una vez en esa no tan cómoda posición, ladeó la cabeza a un costado, en busca de sus labios, y finalmente la volvió a besar. Sin tener cuidado alguno ya que para ese entonces se encontraban simplemente ellos solos.
Lo miraba atentamente, mientras añoraba ser dueña de él, pero no sabia que era lo que pasaba en ese momento que no podía entrar en los pensamientos de él, un bloqueo mental pasaba por su cabeza, cosa que la hacia sentirse vulnerable hacia él, ya que no sabia que hacer luego de eso, sintió que la volteó y así lo miró de frente; pasó sus dedos por el rostro de él, dibujando pequeñas líneas imaginarias. Se acomodó bajo de él, abriendo las piernas para que él se acomodara entre ellas, ladeó una leve sonrisa, para así encontrarse con sus labios y besarlo con mayor intensidad a las anteriores veces, dejando que su impulso se apoderara de ella, pero esta vez de una manera más intensa, con más pasión, a tal punto que no se separaron por varios minutos, los cuales fueron eternos. Esa noche durmieron en la misma cama pero no tuvieron nada más que no fueran simples besos.
