Ya era entrada la tarde, pero el chico acababa de abrir los ojos, los que jamás hubiese abierto si no fuera porque el reflejo del sol entraba por la ventana y pegaba directamente en sus párpados. Aún tenía la mirada achinada, típica de cuando uno recién se despierta, a su lado estaba la rubia de espaldas a él por lo cual no podía ver si estaba despierta o aún seguiría durmiendo. Recordaba todo lo que había pasado la noche anterior, era de esperarse ya que estaba completamente sobrio y no había ningún indicio de ser alguien más quien controlaba sus acciones.
Con cuidado sacó el brazo que tenía debajo del cuerpo de Zaphiro, por la altura de los hombros, como si la hubiese estado abrazando, y se llevó ambas manos a la cara; hundió apenas los parpados de los ojos con los pulgares de ambas manos, soltando un leve bostezo. Dudo un par de minutos si hablarle o no, se veía pacifica en ese estado, tal vez era mejor irse y volver luego de unas horas, esperando que ella no estuviese y así evitar charlas incomodas, pero no serviría de nada así que optó por trazar una línea corta e imaginaria sobre su hombro con la yema de los dedos, para acercársele al oído y susurrarle; ―Hey, hora de levantarse.
― ¿Ya es de día? –dijo con voz de dormida, sin abrir los ojos, ahora se dio cuenta que el sol pegaba de lleno en sus ojos, el cual le llevó a poner una mano para tapar el sol y mirarlo.
Dejó la mano sobre su hombro y asintió con la cabeza, teniendo una sonrisa ladeada. Siguiendo con la mirada cada movimiento y expresión que ella hacía. ― Sí, más que de día... ― se volteó hacia el lado de su mesita de noche para tomar el reloj de mano que había sobre ésta, mirándolo y dejándolo allí nuevamente. ― Ya es de tarde. ―Respondió volviéndola a ver a ella y luego dejó caer su propia cabeza sobre la almohada; debía levantarse, pero no tenía ganas, estaba tranquilo y debía aprovechar eso, muy pocas veces eran las que se encontraba en esa especie de transe donde por su cabeza nada pasaba y disfrutaba del momento a momento, sin preocupaciones.
Suspiró levemente, pues recordaba lo de anoche, y por ese momento se le pasó por la mente la cara de la francesa, si es que llegara a verlos, sonrió maliciosa sólo por el hecho de querer molestarla, se giró rápidamente hacia él mirándolo detenidamente. ― De seguro en un rato más te arrepentirás de esto –murmuró mientras se apoyaba en su brazo, la idea no era demasiado buena pero, debían de aparentar que nada había sucedido, para el bien de los dos, pero como se Zaph de seguro se le saldría tarde o temprano, frotó levemente su ojo izquierdo con la misma mano izquierda, recargó su cabeza sobre su hombro.
Soltó un resoplido bastante notorio, no quería pensar en más tarde, ni siquiera quería pensar en Juliette ya que lo pondría de muy malhumor, como siempre, pero ya era tarde. Ella había traído a conversación aquel tema delicado. Negó simplemente con la cabeza, volviendo a pasar su brazo por encima del hombro de ella, y acariciándole con la punta de los dedos, aparentando tranquilidad.
― Tal vez, tal vez no. ―Respondió con la mirada clavada al techo.
Miraba atentamente hacia la ventana quedando así algo encandilada con el sol, pero sus pupilas se habían contraído a tal forma de que sus ojos eran totalmente azules, lo miró nuevamente, sabiendo que pensaba en Juliette, en realidad no le importó demasiado, sólo había sido una de las otras noches de la que pasaba con él, sólo asintió levemente y volvió a cerrar los ojos para que su encandilamiento se fuera, al volver a abrirlos sus ojos habían cambiado a un color verdoso intenso.
― ¿Y que le dirás respecto al baile? –murmuró aún mirándolo.
― ¿Y que le dirás respecto al baile? –murmuró aún mirándolo.
― ¿Alguna vez me viste dando explicaciones? ―La miro fijo cuando escucho esa pregunta, no era tan difícil notar que no quería hablar del tema por más que ella insistiera en hacerlo. No planeaba decirle nada a Juliette, es más estaba en campaña de dejar de hablarle o verla, porque era lo mejor para ambos; su juego ya no era juego y el dolor que ocasionaba ya dejaba de ser divertido.
Contrariamente a enfadarse con Zaphiro por hacer 'tantas' preguntas se quedo casi idiotizado por sus ojos, jamás le había prestado atención hasta ese momento, lo que le hizo sonreír levemente ante estos.
―No, creo que nunca…-se quedó callada al ver su rostro y la pequeña sonrisa que se le formo, casi nunca se le veía así, pues su rostro frio y serio era más común a que sonriera. Solo lo quedó mirando y como tonta también sonrió, era contagioso y a ella siempre se le pegaba el sonreír. Suspiró levemente al recordar que debía de levantarse, no sentía hambre ni nada, es más estaba cómoda, pero no quería molestar más, así que lo miró algo seria― Debemos de levantarnos…
[Continuará]
Zaphiro & Liam
