Ladeó una sonrisa mirándolo- No te preocupes..ahora ve tu atardecer, o te lo perderas -apuntó hacia atrás, donde los colores del cielo comenzaban a deformarse en una linda y pura mezcla de colores amarillentos, donde en ese instante el único centro era el sol-
—Volteó haciendole caso y con toda confianza cayó sobre sus piernas apoyando la cabeza en ellas; definitivamente podía tener mil problemas en mente y mirando aquello las cosas se escapaba.
-Lo acomodó entre sus piernas haciendole cariño en el cabello mientras miraba el atardecer, dejando escpar su imaginacion-
y bien ¿ahora? —volvió a preguntar ya que anteriormente la pregunta no había sido respondida
¿Ahora que? -lo miró mientras desordenaba su cabello-
Su pregunta iba a qué le parecía el atardecer, pero para hacerlas cosas más distintas pregunto con una risa leve mirandola desde abajo: —¿Puedo besarte? —agregó luego de mirarla con dedicación.
Los besos no se piden…se roban -murmuró y una sonrisa se le volvió a escapar-
O bueno —elevó la cejas y devió la mirada hasta el sol que ya casi oscurecia por completo el paisaje sin decir nada.
Pero como no hiciste nada…lo haré yo -murmuró y se inclinó hacia él hasta alcanzar sus labios, besandolo-
Una sonrisa se le escapó cuando la tenía cerca, levantó un brazo para enredar su mano entre el cabello de la chica sosteniéndola firmemente, y gracias a la incomoda posición en la que se encontraban impidió que aquél beso se extendiera a uno más profundo, al serles incomodo. Rozó sus labios con los de ellas al alejarse y con suavidad mordió el labio inferior de la rubia para luego dejar libre su cabello y dejar que se enderezara.
Apoyó una de sus manos en su pecho, mientras sonreía en sus labios dandole aquel beso que habia estado esperando. Sus labios eran tal y como se lo habia imaginado lo que hicieron que ese beso se convirtiera en una entrega de cariño. Como era de esperarse la posición incomoda hizoo que le doliera levemente la espalda haciendo que retrocediera un poco; al sentir sus labios cerca de los suyos sintió la necesidad de volver a besarlo, pero al sentir la mordida, los colores se le subieron a las mejillas haciendo que se sonrojara levemente-
